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El primer rastro serio de autocompletado está en 1966, en una empresa de investigación de Cambridge llamada BBN. Un investigador, Warren Teitelman, escribió un conjunto de rutinas en Lisp al que llamó DWIM, siglas de Do What I Mean. Si te equivocabas escribiendo el nombre de una función, DWIM intentaba adivinar a cuál te referías y la llamaba por ti. A veces acertaba, a veces no.
Años después, el propio Teitelman, junto con Larry Masinter, describieron DWIM con una frase que hoy suena muy actual:
"DWIM es la encarnación de la idea de que el usuario está interactuando con un agente que intenta interpretar su intención a partir del contexto."
Año 1966. Hablando ya de agentes, de intención, de contexto.
En 1973 Teitelman se llevó la herramienta consigo cuando se mudó a Xerox PARC. Allí, DWIM y todo el ecosistema alrededor evolucionaron hasta convertirse en Interlisp-D (1982): un entorno completo con editor estructurado, debugger, navegador de código y completado de identificadores. Todo integrado.
En paralelo, en el mismo Xerox PARC, otro equipo liderado por Alan Kay estaba haciendo algo parecido para otro lenguaje. Lo llamaron Smalltalk. Kay había concebido la idea a finales de los sesenta (fue él quien acuñó el término object-oriented programming) y el equipo fue iterando durante los setenta: Smalltalk-72, Smalltalk-76, Smalltalk-78. La versión definitiva, Smalltalk-80, salió en 1980 con Dan Ingalls como implementador principal y Adele Goldberg al frente de la documentación y la apertura al exterior. Traía el primer navegador de clases, herramientas de inspección de objetos en vivo y un entorno donde podías editar, ejecutar y depurar sin salir del mismo espacio.
Smalltalk-80 marcó el estándar de lo que después llamaríamos IDE moderno. Pero igual que Interlisp-D, vivía en máquinas caras, de nicho, fuera del alcance del developer medio.
Pasarían quince años antes de que algo parecido llegara al mainstream.
Este post forma parte de la serie Evolución de la IA para programar.
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