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Cursor: el fork más rentable de la historia

En 2023, cuatro estudiantes del MIT forkearon Visual Studio Code y lo reconstruyeron alrededor de la IA. Sin gastar nada en marketing alcanzaron mil millones de ARR en octubre de 2025. Y en noviembre cerraron una ronda de 2.300 millones con valoración de 29.300.

Miguel A. Gómez3 min read

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En marzo de 2023, mientras Stack Overflow se vaciaba y todo el mundo abría ChatGPT en otra pestaña, cuatro estudiantes del MIT lanzaron Cursor. La empresa se llamaba Anysphere. El producto era un fork de Visual Studio Code reconstruido para que la IA fuera parte del núcleo del editor, no una extensión enchufada por encima.

La propuesta inicial no era el modo agente. Eso vendría después.

Lo que Cursor hizo primero fue mejorar las dos formas de programar con IA que ya existían. Subió el autocompletado al siguiente nivel, con predicción multi-línea y edición a partir del contexto del proyecto entero, no solo del archivo abierto. Y se trajo el chat dentro del editor, con la opción de editar trozos seleccionados con prompts en línea sin salir del archivo. Lo que en Copilot + ChatGPT requería dos ventanas y mucho copy-paste, en Cursor ocurría en un mismo espacio.

Al principio no le hizo caso casi nadie. Hasta que en octubre de 2023, Nat Friedman (exCEO de GitHub, uno de los responsables de Copilot) invirtió en ellos junto al OpenAI Startup Fund. A partir de ahí la curva de adopción se disparó.

Mientras tanto, el concepto de agente empezaba a aparecer en otros lados. AutoGPT y BabyAGI habían salido en 2023 abriendo la idea de agentes autónomos de propósito general que iban planificando y ejecutando tareas sin intervención humana. Iban en círculos y consumían tokens a un ritmo brutal, pero plantaron la semilla. Aider, también en 2023, llevó la idea a la terminal para programar, con ciclos de cambio y commit de git como flujo natural.

Cursor cogió esa idea y la metió en el editor. A mediados de 2024 lanzó una funcionalidad de edición multi-archivo, que permitía cambiar varios ficheros a la vez a partir de una instrucción. En noviembre del mismo año llegó Agent mode, que además podía ejecutar comandos de terminal, leer la salida, corregir errores sobre la marcha y buscar en internet si hacía falta. Por primera vez, el agente vivía dentro del editor. Sin pestañas nuevas, sin interfaces aparte.

Un agente no es un autocompletado mejorado. Tampoco es un chat más cómodo. Es otra cosa.

Le das una instrucción relativamente abierta y navega tu árbol de directorios, localiza los archivos relevantes aunque tú no se los indiques, hace cambios coordinados en varias partes del proyecto, ejecuta los tests, levanta servicios si hace falta e incluso, al terminar, te puede abrir una pull request lista para revisión.

Pasa de asistente pasivo a colaborador activo.

A partir de ahí, Cursor se convirtió en el editor por defecto para muchos. En enero de 2025 alcanzó cien millones de dólares de ingresos anuales recurrentes. Sin gastar nada en marketing. Récord en la historia del software como servicio. En octubre del mismo año había multiplicado la cifra por diez, mil millones de ARR. Y en noviembre cerró una ronda de dos mil trescientos millones de dólares con una valoración total de 29.300 millones.

Cursor demostró que el agente cabía dentro del editor. Pero, aunque la apuesta fue pionera, la programación agéntica se fue moviendo a otro sitio. A la terminal.


Este post forma parte de la serie Evolución de la IA para programar.

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